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jueves, 13 de agosto de 2009

El caso de Acteal. Comunicado


Las “pruebas verdaderas que son nuestros testimonios que los vimos asesinar…”, declaran los sobrevivientes de Acteal
Organización de la Sociedad Civil las Abejas
Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal, Chiapas, México
A 9 de agosto del año 2009

A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
A todas las Organizaciones Sociales y Políticas
A todos los defensores de los Derechos Humanos
A las Organizaciones No Gubernamentales
A los pueblos de México y del Mundo
A la prensa Nacional e Internacional
A la Otra Campaña y
A la opinión pública

Ante las versiones que se han empezado a difundir en algunos medios de comunicación de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación está a punto de emitir una sentencia que permitirá poner en libertad a 40 de los paramilitares responsables de la masacre de Acteal del 22 de Diciembre de 1997, queremos declarar lo siguiente:

Nosotros y nosotras somos los integrantes de la Sociedad Civil Las Abejas, del Municipio de San Pedro Chenalhó, Chiapas y con sede en la Tierra Sagrada de Acteal de ese mismo municipio.

Nuestra organización nació en el año de 1992 para enfrentar la represión que el entonces gobernador de Chiapas Patrocinio González Garrido emprendía contra las comunidades indígenas, entre ellas nuestra propia comunidad de Chenalhó que vio cómo varios de sus miembros fundadores, entre ellos el actual presidente de la Mesa Directiva de Las Abejas, fueron llevados injustamente a la cárcel por delitos que no habían cometido.

Desde nuestra fundación nos hemos dedicado a la defensa de los derechos indígenas y a buscar una sociedad donde reinen la paz y la justicia. Siempre hemos dicho que nuestra lucha sería pacífica ya sí lo hemos practicado.

Cuando sucedió el levantamiento del EZLN el 1º. de enero de 1994, nosotros vimos cuáles eran sus demandas y nos dimos cuenta de que eran iguales a las nuestras. Así que decidimos apoyar sus demandas pero no aceptamos tomar las armas y mantuvimos nuestra postura no-violenta. Nos sumamos a los esfuerzos de la sociedad civil nacional e internacional para exigirle al gobierno de México que detuviera la guerra contra nuestros hermanos indígenas. Participamos en los cinturones de paz cuando se dieron las primeras pláticas entre los zapatistas y el gobierno y más adelante participamos con nuestros delegados en los Diálogos de San Andrés.

Después fuimos descubriendo que en realidad el gobierno no quería el diálogo y que mientras con su boca hablaba de paz, con sus acciones iba promoviendo la guerra a través de los grupos paramilitares.

En el año de 1997 aparecieron en Chenalhó los grupos armados paramilitares. Exigían por la fuerza a todas las comunidades que los ayudaran a comprar armas y a atacar a los zapatistas. Si nosotros no habíamos aceptado tomar las armas contra el gobierno ¿acaso íbamos a aceptar a tomarlas contra nuestros propios hermanos indígenas? Nos negamos a apoyar a los grupos armados paramilitares que vimos claramente que tenían el apoyo del gobierno para conseguir armas, para entrenarse y para hacer sus acciones violentas. Fuimos fieles a nuestros principios a pesar de las amenazas y como nos negamos a apoyarlos, los paramilitares nos secuestraron, nos corrieron de nuestras comunidades, se robaron nuestras cosechas, nos despojaron de nuestras pertenencias y quemaron nuestras casas. Así nos convertimos en desplazados, pero seguíamos siendo fieles a nuestros principios de paz y no-violencia.

Cuando estábamos desplazados llegó el ataque de los paramilitares del 22 de diciembre de 1997 y la Masacre de Acteal, donde murieron 45 de nuestros hermanos y hermanas que estaban ayunando y orando por la paz.

Después de la Masacre de nuestros hermanos mantuvimos nuestra postura de paz. Nos negamos a buscar la venganza. Seguimos rechazando las armas. Decidimos buscar la justicia por los caminos pacíficos y legales con la ayuda del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que es su presidente nuestro obispo Totic Samuel.

Con el apoyo de la sociedad civil nacional e internacional presionamos al gobierno para que castigara a los responsables de la Masacre de nuestros hermanos. La primera detención de un grupo de autores materiales se dio el mismo día en que sepultamos a nuestros seres queridos ante los ojos de miles de testigos. Como una provocación los asesinos se paseaban enfrente de los sobrevivientes en un camión de la presidencia municipal de Chenalhó, cuando todavía estaba fresca la sangre de los mártires. Ahora dicen los licenciados defensores de los presos que esos paramilitares deben quedar libres porque cuando obligamos a las autoridades a que los detuvieran no había una orden de aprehensión. Y así como ése son sus argumentos para liberarlos.

Logramos que se detuvieran a cerca de 80 de los autores materiales de la Masacre junto con el presidente municipal de Chenalhó que era uno de sus jefes. Pero no logramos que se detuviera ni que se investigara a los autores intelectuales, porque no sólo fueron las autoridades municipales las que apoyaron a los paramilitares. También fueron las autoridades estatales y federales. Lo decimos porque nosotros los vimos con nuestros ojos y sabemos que es verdad y así lo hemos declarado. Desde entonces hemos declarado públicamente sin cansarnos que no hay justicia para el caso Acteal y que continúa la impunidad.

Hoy, cuando faltan 5 meses para que se cumplan 12 años del asesinato de nuestros hermanos y hermanas, nos enteramos con gran tristeza y con gran indignación que el gobierno va a liberar a 40 de esos paramilitares a través de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia, que más bien debería llamarse Suprema Corte de Injusticia. Ante esas noticias declaramos lo siguiente:

1) No es verdad, como están diciendo muchos medios de comunicación, que con la sentencia de la Suprema Corte se vaya a dar un paso para lograr la justicia en el caso Acteal. Más bien es un paso atrás de lo poco que se había logrado. Es un paso adelante de la impunidad.

2) Dicen ahora que la PGR inventó las pruebas contra los presos y que lo que está haciendo la Suprema Corte es algo justo porque no hay pruebas verdaderas de la culpabilidad de los paramilitares. Eso tampoco es verdad. Hay y ha habido siempre pruebas verdaderas que son nuestros testimonios que los vimos asesinar y conocemos a los paramilitares. Pero el gobierno (la PGR y los jueces) lo que han hecho es debilitar nuestras pruebas. Les hicieron agujeros para que cuando llegara este momento los paramilitares se pudieran escapar por esos agujeros con la ayuda de sus abogados y de los Ministros de la Suprema Corte. Es lo mismo que hacen para que se escapen los narcos. La Suprema Corte no está corrigiendo el trabajo de la PGR como dicen. Está completando el trabajo que ellos empezaron para que pudieran quedar libres los cómplices del gobierno.

3) Dicen que no hemos presentado pruebas de la culpa de los paramilitares. Tampoco es verdad. Las hemos presentado no una, sino, muchas veces. Y 11 años después de los asesinatos que hubo en Acteal nos siguen llamando a presentar nuestras declaraciones, porque dicen que al juez o al ministerio público le faltó algo en la vez anterior. A los abogados del CIDE les decimos que sus clientes no son las únicas víctimas de la corrupción del sistema de administración de justicia. A los declarantes que vieron morir a sus seres queridos se les ha hecho repetir una y otra vez la historia terrible con todo el dolor que les causa a sus corazones. Y al final les dicen: “necesitamos que la cuentes otra vez porque el juez ordenó la reposición del procedimiento”. Sabemos que eso se llama “tortura psicológica”.

4) Las comunidades de Chenalhó están intranquilas porque hace días circulan los rumores de los paramilitares que han estado libres todo el tiempo, de que cuando salgan sus amigos se van a vengar de los que los metieron a la cárcel. Hacemos responsables a la Suprema Corte y a todos sus cómplices, desde el Sr. Aguilar Camín, los abogados del CIDE y al gobierno de Felipe Calderón si con el regreso de estos 40 paramilitares a Chenalhó vuelve la violencia a nuestro municipio. Los hacemos responsables de las vidas de los testigos y de cualquier acto criminal que cometan esos paramilitares que dicen que son inocentes.

5) Hacemos una llamada a las más altas autoridades del país para que reflexionen en lo que están haciendo. Si a organizaciones como nuestra Sociedad Civil de las Abejas, que rechazamos la violencia como medio para defender nuestros derechos, les dicen que el sistema de justicia y las instituciones del Estado están totalmente del lado de los que son cómplices del gobierno, entonces ¿Qué camino nos dejan? ¿Qué esperanza tiene el pueblo de México? Dice el gobierno que está en contra de la violencia pero todos los días vemos cómo es el primero que la promueve.

6) A pesar de todo, nosotros los miembros de la Sociedad Civil las Abejas manifestamos que no vamos a arriar nuestra bandera de Paz y de Justicia. Vamos a seguir luchando de manera no-violenta. Pero no tenemos ninguna confianza en el gobierno. Nuestra confianza está puesta en la solidaridad de la sociedad civil, en la sangre de nuestros mártires que nos da fuerzas para no abandonar la lucha y en nuestro Dios que no es sordo al clamor de los pobres y de los oprimidos.

A T E N T A M E N T E

La Voz de la Sociedad Civil Las Abejas.
Por la Mesa Directiva:
Sebastián Pérez Vázquez, Presidente.
Pedro Jiménez Arias, Vicepresidente.
Francisco Gómez Pérez, Tesorero.
Francisco Pérez Gómez, Sub. Tesorero.

domingo, 11 de enero de 2009

“OTRO MUNDO, OTRO CAMINO, ABAJO Y A LA IZQUIERDA” SON POSIBLES



Una rabia creativa

No me es posible recoger en este artículo todo lo escuchado, sentido y vivido a lo largo de unos días en los que pudimos compartir una experiencia inolvidable, al menos para gente que, como era mi caso, por primera vez acudía a territorio zapatista. Por eso ésta es sólo una crónica general y breve, a la espera de tener màs tiempo para poder asimilar y extraer enseñanzas útiles también para la izquierda anticapitalista europea que ahora está reemergiendo y le queda mucho por aprender del zapatismo. Adelantemos ya que lo que el Llamamiento del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN de septiembre pasado anunciaba convocando a este Festival (“Hay una rabia creativa. Una rabia que pinta todos los colores de los caminos de abajo y a la izquierda en los cinco continentes”) se ha manifestado con creces durante este tránsito del 2008 al 2009. Los “compañeroas” zapatistas tuvieron el acierto de tomar esta iniciativa justamente poco antes de que estallara en toda su profundidad la crisis sistémica del capitalismo a la que estamos asistiendo y de que irrumpieran nuevas explosiones de digna rabia como la revuelta popular en Grecia, expuesta con calor por la delegación procedente de ese país, convencida de que seguirá adelante pese a la criminalización policial y mediática que está sufriendo.


Por eso este Festival se convirtió en el primer espacio común de reflexión y búsqueda de otros caminos de esperanza en esta nueva etapa no sólo para las muy diversas luchas de la geografía mexicana sino también para las que recorren todo el planeta. Alrededor de 228 colectivos, procedentes de la casi totalidad de estados de México, màs varios centenares de personas de 25 países, junto con 90 grupos de música y cuentacuentos y muchos observadores, pudieron encontrarse, conversar y divertirse; a lo que habría que sumar los muchos puestos de venta de productos de la tan rica en imaginación y colorido artesanía indígena, parte de ellos fabricada en cooperativas zapatistas. Si en la ciudad de México las principales mesas redondas giraron en torno a “Las Cuatro Ruedas del Capitalismo: Explotación, Despojo, Represión y Desprecio” (en donde participaron, junto a muy diversas organizaciones de trabajadores y de mujeres, sensibilidades diversas como las que, además de las originarias y mestizas rebeldes, pueden representar John Holloway y Olivier Besancenot o el feminismo antihegemónico de Mercedes Olivera) y reunieron ya un elevado número de gente, las celebradas en San Cristóbal de las Casas, juntaron más todavía. Estas últimas comenzaron con una presentación del EZLN en la que insistió en que “no venimos a competir ni a ver quién es màs revolucionario” sino que “estamos aquí para conocernos, escucharnos” y contarnos “cómo luchamos”. Hubo luego intervenciones de portavoces de diferentes organizaciones políticas y sociales miembros de La Otra Campaña y de La Sexta Internacional y solidarias con el zapatismo (entre ellas la CGT del Estado español), siguieron con intelectuales (Pablo González Casanova, Luis Villoro, Adolfo Gilly, Raúl Zibechi, Jean Robert, Michael Hardt, Sylvia Marcos, Sergio Rodríguez Lascano, Gustavo Esteva, Carlos A. Aguirre Rojas (2)) y miembros de diferentes organizaciones políticas y revistas (como en el caso de Joxe Iriarte “Bikila”, de Zutik, y el mío, ademàs de la sandinista Mónica Baltodano, disidente del “danielismo”, y de Pier Luigi Sullo, de “Carta” de Italia), alternaron con debates sobre “La Otra Comunicación, la Otra Cultura” (con, entre otros, El Mastuerzo, Roco, de la Maldita Vecindad, y Angel Luis Lara “El Ruso”) y “La Otra Sexualidad” (con el testimonio contra la tortura sexual de mujeres expresas de Atenco y la exposiciòn de experiencias innovadoras y subversivas de toda norma por parte de la Red Mexicana de Trabajo Sexual) y tuvieron su centro en la mesa en la que participaron portavoces de organizaciones indígenas y campesinas no sólo de México sino también de otras partes de América. En este último apartado destacaron el protagonismo del Congreso Nacional Indígena (con Juan Chávez y Carlos González, entre otros), intervenciones como las del veterano luchador y compañero peruano Hugo Blanco y la de Oscar Olivera, portavoz de la Coordinadora de Defensa del Agua y el Gas de Bolivia, o las que denunciaban situaciones de injusticia “invisibles” para el gran público como la de los mapuches en Chile y Argentina, descrita por América Millaray, o la que hizo el presidente del Sindicato de Trabajadores Agrícolas Fronterizos en Estados Unidos Carlos Marentes sobre la “zona 0 de la migración mundial”. En la mayoría de las sesiones las intervenciones del Subcomandante Insurgente Marcos, del Teniente Coronel Insurgente Moisés y de la Comandanta Insurgenta Hortensia (describiendo esos Siete Vientos que aportaban siempre nuevas miradas y nuevos cuentos, a los que se sumaron los de las niñas Lupita y Toñita), fueron seguidas con la mayor atención dentro de un Auditorio que, pese a caber en él 1.300 personas, quedó pequeño para las más de 2.000 que acudieron a la Universidad de la Tierra del CIDECI (Centro Indígena DE Capacitación Integral), el lugar entrañable, de clara inspiración illichiana y plenamente autónomo, en donde se celebraba el Encuentro, que además fue transmitido simultáneamente por internet (se puede consultar en http://dignarabia.ezln.org.mx ).


Los “Siete Vientos” y Palestina


Los “Siete Vientos en los calendarios y geografías de abajo” constituyeron un recorrido por las diferentes formas que están tomando las nuevas expresiones de rebeldía que están surgiendo frente a la crisis global. Si el primer viento describía “una digna juventud rabiosa”, el segundo se refería a “un digno y rabioso empeño” (con la crítica a la clase política mexicana, desde Calderón hasta López Obrador, y a los sindicatos “charros” como centro y sin olvidar la denuncia del poder creciente de los clanes del narcotráfico), el tercero, a “un digno y rabioso color de la tierra” (el de los pueblos originarios de Mesoamérica), el cuarto, a “una digna rabia organizada” (con la experiencia de los 5 Caracoles como experimento permanente de la voluntad de “mandar obedeciendo”), el quinto, a “una digna y femenina rabia” (sobre la lucha de las mujeres zapatistas), el sexto, a “otra digna rabia” (abordando sin tapujos los problemas y también los avances en la lucha por la libertad sexual dentro del zapatismo) y el séptimo y último, a “unos muertos dignos y rabiosos”, en el que el EZLN expresó, entre otras cosas, tanto su voluntad de superar tentaciones de vocación hegemónica que pudo tener en el pasado como su preocupación por cuál será el rumbo y el destino del movimiento de la digna rabia, no por quién va a dirigirlo. Cabe destacar también, junto a todo esto y màs que no cabe contar ahora en este artículo, la firme denuncia que hizo el EZLN, en boca del “Sup”, de lo que está ocurriendo en Gaza, en donde “hay un ejército profesional asesinando a una población indefensa ¿Quién que es abajo y a la izquierda puede permanecer callado? (...) El gobierno de Israel declarará que le propinó un severo golpe al terrorismo, le ocultará a su pueblo la magnitud de la masacre, los grandes productores de armamento habrán obtenido un respiro económico para afrontar la crisis y ‘la opinión pública mundial’, ese ente maleable y siempre a modo, volteará a mirar a otro lado. Pero no sólo. También va a pasar que el pueblo palestino va a resistir y a sobrevivir y a seguir luchando, y a seguir teniendo la simpatía de abajo por su causa. Y, tl vez, un niño o una niña de Gaza sobrevivan también. Tal vez crezcan y, con ellos, el coraje, la indignación, la rabia. Tal vez se hagan soldados o milicianos de alguno de los grupos que luchan en Palestina. Tal vez se enfrente combatiendo a Israel. Tal vez lo haga disparando un fusil. Tal vez inmolándose con un cinturón de cartuchos de dinamita alrededor de su cintura. Y entonces, allà arriba, escribirán sobre la naturaleza violenta de los palestinos y harán declaraciones condenando esa violencia y se volverá a discutir si sionismo o antisemitismo. Y entonces nadie preguntará quién sembró lo que se cosecha”.


Pero, como ya indicaba al principio del artículo, no puedo dejar de mencionar la participación tan masiva que ha tenido la celebración del fin de año en el Caracol de Oventic, junto con indígenas rebeldes procedentes de los municipios autónomos y en medio de un ambiente festivo que llegó a su punto álgido con la aparición de la Comandancia General del EZLN a las 0 horas zapatistas (1 hora antes de la oficial mexicana), recibida con una ovación general y con gritos como los de “Zapata vive, la lucha sigue” que dieron paso al discurso recordando los 25 años de nacimiento del ejército insurgente y los 15 de su toma de San Cristóbal de las Casas y a los himnos mexicano y zapatista. Luego, seguiría la fiesta hasta la mañana siguiente, al menos para quienes resistieron mejor al frío y al sueño.

En resumen, un Festival que, como ocurrió en enero de 1994 cuando el grito de “Ya Basta” lanzado por el EZLN se convirtió en punto de partida del movimiento antiglobalización, se nos ha ofrecido esta vez, pese al reducido eco obtenido en los medios convencionales, como una primera oportunidad para juntar rebeldías en el inicio de esa nueva ola de revueltas y digna rabia que empieza a recorrer el planeta. Un Festival que ha demostrado también que el EZLN, los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, aun reconociendo sus problemas y dificultades para hacer frente a la estrategia de represión y división de los pueblos indígenas por parte del Estado mexicano, continúan resistiendo, generando confluencias y alianzas sociales nuevas y prefigurando ese otro mundo y ese otro camino que, con otra política, por abajo y a la izquierda, habrá que ir haciendo posibles en este siglo XXI.

11 de enero de 2009


NOTAS

(1) John Berger leyó una carta que envió en 1955 desde Gaza a un amigo un escritor palestino que luego, en 1972, fue asesinado por el Mossad: escuchándola, era fácil comprobar la enorme actualidad –ahora empeorada hasta el extremo- de todo lo que contaba en ella sobre las condiciones tan adversas en que vivía, ya entonces, en esa zona el pueblo palestino.

(2) El colega y amigo chileno-español Marcos Roitman, que también estaba invitado, no pudo acudir a última hora por razones de salud pero envió el texto de su intervención (“La digna rabia y la otra política”) que fue leído en el Festival y se reprodujo en el diario La Jornada, único periódico mexicano, por cierto, que dio información regular sobre el Festival. Tampoco Arundhati Roy y Walter Mignolo pudieron acudir pero ambos enviaron mensajes de apoyo, la primera con un relato de ficción que parecía describir la más cruda realidad de cómo actúan las multinacionales en su saqueo de la Tierra y de los pueblos.